martes, 13 de octubre de 2009

Si no interesa... no interesa


¿Que ocurre si tu mente se hunde en un pozo de distracción? En una clase solo escuchás un bla bla bla continuo al ritmo de érase una vez una nena tonta que se perdió en el bosque y se la morfó un lobo. Genial, al menos eso tiene más acción que tu clase de química. Y pensar que antes el humano se preocupaba a penas por protegerse de una fiera gigante que amenazaba con hacerlo desaparecer dejando por pena un taparrabo como recordatorio a su familia. Pedazo de tragedia.

El caso es que ahí estás por el solo hecho de estar: con tu peso reposando en una incomoda silla que pareciese tener cadenas invisibles con las que retiene tú físico, pero claro, no tu mente. Tu espíritu divaga en lo que el otro cree es algo constructivo y de valor metodológico-experimental (¡¿que?!), y lo disfrutás, amás volar en pensamientos sin sentido, en fantasías tal vez un poco morbosas teledirigidas al blanco principal: el emisor del estúpido mensaje que definitivamente NO debería estar ocupando tu mágico tiempo.

Pero bueno, continuás la rutina desperezado y rogás que la hora se escurra entre las falsas agujas de los tantos relojes digitales. Esperás con impaciencia el timbre de tu liberación y cuando eso sucede… ¡crack! Se quiebra el puente de las ideas y tus pies tocan la fresca y suave tierra, pero firme, capaz de sostener el peso de tus piernas, enloquecidas por escapar de aquella cárcel que solo mantenía en pausa la maquina de tu imaginación.

Ailén

domingo, 11 de octubre de 2009

Claro de día



Imagen: Fotografía que tomé en Bariloche, de la calle frente a nuestro hotel, preciosa y repleta de cerezos, tipo de árbol que produce cálidas bienvenidas.


Hoy, después de tanta tormenta, salió el sol, y estoy demasiado feliz por ello.

Poder caminar por las calles de arboleda, respirar el aire limpio, escuchar el pájaro que con su canto intenta retarte a la envidia de su libertad y sin embargo no lo consigue porque vos, vos esta vez también sos libre. Es impagable poder ver el cielo limpio de estorbos, claro, transparente a tus ojos que apacibles observan cada pedacito celeste que se dibuja en escena. Casi como el paisaje del mejor pintor, pero en movimiento, en paradas y retrocesos, que se va perdiendo, que va cambiando con cada paso del motor de tu deseo.

Pero había algo que hacia aun mas especial el momento, y era una mano que jamás me soltaba, que a lo sumo se distraía segundos antes de volver a resguardarse. Parece quimérico a esta altura que mi bienestar se prolongue por tanto, tanto tiempo. Ahora hay que protegerlo y cristalizarlo como un objeto preciado y único, fuente vital. Sin cuestionamientos me aferro y saboreo las esperanzas.

Como el deseo que muchos ruegan al tirar su moneda a la fuente, al ver pasar la estrella fugaz, al liberar el frágil panadero: “ser feliz”…

Y yo se que hay algo mas, algo nos protege y nos da paz; o tal vez es solo amor y yo soy una pequeña duda con patitas.


Ailén

sábado, 10 de octubre de 2009

Supernatural



Increíble. Simplemente increíble. Ayer de madrugada la injusticia se llevó a uno más. Y aunque no fuese nadie afín realmente me duele en el alma, o tal vez en la mente, pues lo que más me produce es perturbación. Como dijo una amiga “parece una pesadilla, un cuento de terror” y la verdad es que es así. No puede ser que pase ese tipo de cosas…

El hombre se ha convertido en una maquina destructiva, y solo pido que alguna vez cambie… Ya suficientes almas se llevaron, dejen a lo inocentes descansar sin miedo. Ahora mismo una familia se sentirá desamparada y aquella bestia que ocasionó terror… nada. Nada de nada.



Ailén

viernes, 9 de octubre de 2009

Comparto una sensación de momento


Proyecto progresivo que John Petrucci y Mike Portnoy llevaron a cabo aparte de Dream Theater. Su música es instrumental, con sonidos metálicos, como en Dream Theater, pero con perspectivas más altas.

jueves, 8 de octubre de 2009

Experimento en tensión


Pienso en la música, en los instrumentos, en los expertos que de forma inhumana hacen de una simple cuerda un portal al olimpo. Hasta los Dioses envidiarían a algunos. Ellos solo tenían una estúpida lira y ahora tenemos tantos sonidos nuevos… Amo descansar la mente en notas, compases, baladas y truenos destructores. Es necesario para el organismo, simplemente algo inevitable que mi ser necesita diariamente. Es hermoso poder admirar esas manos ajenas que hacen magia ante nuestra mirada tan naïf, llena de desconcierto, intentando si quiera entender cómo fue posible que el hombre pudiera haber llegado ante semejante emancipación a la corriente realidad.

De igual manera me regocijo al observar los cuerpos capaces de moverse al ritmo de las danzas provocadas por el sonido de los vientos, las cuerdas o las percusiones del alma. Esas sombras independientes, movedizas y sin una pizca de vergüenza se transforman en hipnotizados restos humanos que por inercia solo bailan y bailan, mientras ojos atolondrados se ilusionan con alguna vez poder imitar un sencillo paso.

Yo soy de esas, de las que miran y se enamoran, pero sueñan y sueñan continuamente con alguna vez, aunque sea en una fantasía, lograr crear un poco de deleite, musical o corporal, de mentira o de tacto.


Ailén

domingo, 4 de octubre de 2009

Hasta el fin del mundo, por favor



¿Que si conociésemos todos los rincones de la Tierra? ¿No es a lo primero que apuntamos cuando nos tientan a imaginar que poseemos una cantidad infinita de dinero? Si, esos abstractos papeles con la estampa de un personaje también imposible nos permitirían ir a la primera aerolínea y comprar todas las salidas posibles a la cárcel maternal. Pensamos que aquellas fugas no podrían terminar jamás, por el simple hecho del horizonte infinito y sus interminables escondites. Pero, ¿y si aquel paseo no fuese tan eterno como suponíamos? Entonces sí se acabaría la diversión.

Creer que ya nada podría sorprendernos podría transformarse en algo más que una pesadilla. Al menos un sueno desagradable seria mejor que la nada, al igual que un mal pensamiento supera con creces a aquel que se encuentra vacío y sin esperanza.

Sin embargo aunque exista el miedo a la rutina y a que caduque nuestro boleto no esperamos al crepúsculo para presenciar el final de otra aventura sino que reímos, lloramos y nos sorprendemos ante cada haz de luz perdido de aquella poderosa fuente de energía. Solo planeamos el mañana, seguros de que las sombras no podrán capturarnos, nos sentimos feroces, bravos, invencibles.

Aquellos escapes jamás acabarán pues nuestra insignificancia nos permite el disfrute de vastos paraísos, que sabemos concientemente nos estarán esperando, para quemar una nueva laminaron su destino impreso y grabar en nuestras memorias inolvidables paisajes, personas, sonidos, visiones y sabores; mientras que las texturas se nos adhieren al cuerpo, corrompiéndonos hasta enloquecer.


Ailén

Regreso..


Camino a San Carlos de Bariloche, una de las tantas imágenes que saqué sobre ruedas.


Vuelta de mi viaje, después de un tiempo, retorno a este tranquilo espacio y presento a continuación un pequeño escrito relacionado para concluir, con los viajes.

Ailén