miércoles 27 de enero de 2010
De viaje
lunes 21 de diciembre de 2009
La furia de los Dioses
Cuidado: los planetas se acercan y tú no eres más que polvo de sus huesos.
Uranus, dios del cielo, hijo y esposo de Gea, diosa de la Tierra, no tendrá piedad por tus suspiros, que se perderán apenas el comprima con su pecho las almas del mundo.

Neptune, hijo de Saturn y Ops, hermano de Jupiter, gobernador de aguas y mares, estallará las fosas de la oscuridad, mostrando a la luz las criaturas a las que jamás se les habia permitido escapar de la cárcel del olvido.

Saturn, dios de la agricultura y la cosecha, hará polvo las semillas de la creación y se empachará en granos hasta que la codicia de su avaro estómago detone en inmundicia.
Jupiter, rey del cielo y de la tierra, solo se preocupará por la energía de tu piel, que utilizará en la creación de los rayos que destruirán todo a su paso, menos a las mujeres, que en apetito amoroso sucumbirán entre sus muslos.

Pluto, dios del inframundo, morirá de ansias por recibirte, encantado de ofrecerte a las aguas de sus oscuros canales, decorados con gritos y traiciones.
Sun, Helios en la mitología griega, gran representante de los titanes, radiará como nunca y su luz cegará y quemará hasta su carro alado que ya no podrá pasearlo por los cielos, ahora destruidos por Uranus. Y por su impulsividad resplandecerá aun más, hasta iluminar el universo y colmarlo de blanco, desapareciendo a los dioses y abandonándolo en su soledad, deseoso de morir junto a las estrellas.
Ailén
sábado 19 de diciembre de 2009
Hálito del romanticismo

Ailén
viernes 11 de diciembre de 2009
Discurso de egresados

A veces es increíble pensar que muchos de nosotros hemos pasado ya 15 años en esta comunidad, juntos en cada momento, ayudándonos mutuamente y conviviendo día a día. Prácticamente podemos perfilarnos con los ojos cerrados, somos capaces de evocar el timbre de cada voz, y más que nada, guardamos de cada uno, un recuerdo que jamás se perderá en el tiempo.
El colegio es para muchos y aunque algunos así no lo crean, un segundo hogar, una segunda familia. Aquí nos hemos formado no solo a nivel intelectual sino también a nivel persona. Hemos aprendido el valor de la responsabilidad, la obediencia y la constancia. También conocimos la amistad, la complicidad. Los guiños y las muecas particulares las aprendimos de memoria, fundando un lenguaje secreto que nos caracterizó como grupo, hábil de comunicarse de manera única, con respeto y elocuencia.
Recordamos los chistes, las frases, las anécdotas y las risas matinales que tanto nos alegraban la ya conocida rutina. Y ahora pensamos y no queremos que la rutina se vaya, porque tenemos miedo de no volver a ver ciertos rostros, de no lograr conseguir las mismas confidencias con las que tanto nos identificamos. Pero luego, nos damos cuenta de que este es un camino que recorren todos y que en su punto cúlmine se bifurca, para darnos esta nueva imagen que se nos presenta. Como todo lo nuevo, inhibe; nos tienta a retroceder, gritar, pedir que por favor se detenga el tiempo. Pero todo sigue y somos nosotros los ahora indicados para aprovechar, orgullosos, cada oportunidad que se nos presente. Estamos preparados, lo tenemos más que claro; gozamos de todos los medios para seguir en contacto con quienes más apreciamos; tenemos el apoyo familiar, institucional y de nuestros amigos de manera incondicional para cuando no sepamos cómo proceder… en pocas palabras, tenemos la base, los cimientos completos, las columnas… y es a nosotros a quienes resta completar el edificio. ¿Por qué tenemos miedo, entonces? Riamos, disfrutemos, y hagamos de esta nueva etapa de nuestras vidas, la más maravillosa de todas.
Ailén
lunes 23 de noviembre de 2009
La pequeña muerte
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien no tiene nada de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
Galeano, Eduardo. El libro de los Abrazos.
jueves 19 de noviembre de 2009
Las ciudades - Astor Piazzolla
- Cover por Elena Roger -
Y entonces fue que dijimos, señor, dános la gracia de
levantar ciudades iguales a los arboles, que llegan a estar maduros
antes de quedarse secos...Génesis, Capítulo 1972,
versiculo primero del futuro testamento.
Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán
Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán
Si aquí la estrella no se ve jamás
y aquí la tierra y sierra y sol se van
y reinará la soledad total
Que escrita fue la destrucción final
Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán
Qué lindo será reconstruir
Querido, besáme hasta engendrar un hijo
Con vuelo de albañil en paz
Qué lindo me nacé una ciudad
Qué calle me sangra por los pies
Qué fuente parió mi corazón con fe?
Y en cada charco habrá un pichón de mar
Y en cada fragua un inventor de sol
Y en cada puerta la inscripción astral
Y en cada triste un aprendiz de Dios
Ciudades, ciudades ¿qué seran?
Ciudades, sentí su anunciación
Ciudades ya empiezo a construir
Ciudades, del polvo volverán...
Ciudades, ciudades ¿qué serán?
Ciudades, sentí su anunciación
Ciudades ya empiezo a construir
Ciudades, del polvo volverán...
viernes 13 de noviembre de 2009
La imprenta de la paradoja trillada

Y pensaba… en la inmortalidad del alma.
Se que no soy la primera en citar estos delirios, pero tampoco seré la última. Háganme un lugar pues, pequeños filósofos.
Lo que meditaba era lo siguiente: la reencarnación TIENE que existir. No puede ser que se nos empache de vida UNA SOLA VEZ, seria simplemente injusto. ¿Injusto por parte de quien? Bueno en eso ya no me meto. El caso es que si la reencarnación existiese, ¿Dónde queda resguardada la memoria, la experiencia anterior? Pero… ¿no seria caótico si así fuese? Vidas y vidas, rostros, risas, llantos, muerte tras muerte, no, no, no, demasiado de solo pensarlo. Así que… nuestro alma renace en un nuevo cuerpo, desmemoriado, vacío en sentimientos aún desconocidos. Y así comienza una nueva realidad. Sin embargo algo se perdió: ¿cómo crecemos en número? Las ánimas permanecen estables en el tiempo pero la sed reproductiva en el hombre es… imparable. Entonces… las almas se fragmentan. Se transmite la mitad de la misma de madre a hijo, de generación en generación. Se donan los espíritus llenos de historia a cada nuevo ser que llore al llegar. Y lloramos porque algo nuevo se nos ha metido en el pecho, envuelto en el aire durante el primer respiro. Algo pequeñito, tanto que a través de los años ya casi no puede distinguirse su forma. ¿Será por el empequeñecimiento de nuestro aliento que el mal cada vez mas se apodera de los débiles? No, sería demasiado cruel. El alma debería poder regenerarse, mantener su luz e luminar las pieles de las nuevas sonrisas.
Me parece a mí o… Quiero vidas, muchas, muchísimas para seguir viéndote en ellas…
Si… como siempre, tontita.
Ailén

